Archdaily | Xiaohang Hou -La estética occidental se basa en el análisis matemático de la estructura formal de un objeto, utilizando leyes de belleza clásicas como el equilibrio, la simetría y la media áurea. La estética oriental difiere en eso, ya que hace hincapié en la experiencia intuitiva, como el “espacio blanco” en la pintura china tradicional, a través de la comunicación emocional con la “imaginería” para producir una determinada “Concepción”. El contraste entre la realidad y el vacío permite que florezcan la imaginación y los sentimientos del espectador, permitiéndole darse cuenta de “mostrar la amplitud del cielo y la tierra incluso en un lugar de un centímetro cuadrado”.
En Las Analectas de Confucio, el maestro dijo del Shao que era perfectamente bello y también perfectamente bueno. La “unidad de la belleza y la bondad”, es decir, la unidad de la forma y el contenido, es el núcleo del pensamiento estético de Confucio. Puede traducirse en la estética arquitectónica como la unidad de la forma y la función. La forma no tiene que seguir completamente a la función, y la función no tiene que ceder completamente a la forma, sino que ambas deben estar en equilibrio para lograr el éxito y la armonía mutuos.